ALÉ: una apuesta compartida por el futuro del hebreo
Esther Dabbah, Coordinadora de Alé, Universidad Hebraica
¿Quién enseñará hebreo a las próximas generaciones?
La pregunta puede parecer sencilla, pero detrás de ella existe un desafío que comparten nuestras escuelas: contar con docentes de hebreo preparados, con un buen dominio de la lengua y, al mismo tiempo, con las herramientas necesarias para enseñar hebreo como segunda lengua dentro de una escuela judía. En nuestras escuelas, enseñar hebreo es mucho más que enseñar un idioma. Es acercar a nuestros estudiantes a una cultura, una historia y una identidad; es fortalecer su sentido de pertenencia y abrir una puerta a Israel y al pueblo judío. Es, en muchos sentidos, participar en una cadena de transmisión que conecta generaciones y dar continuidad a nuestro legado.
Esta necesidad fue planteada y discutida en la Mesa de Hebreo, donde representantes de las escuelas de la red compartieron experiencias, retos y preocupaciones comunes. A partir de esta conversación surgió una idea: si el desafío es compartido, también podemos construir juntos una respuesta. Así nació ALÉ – הבאים לדורות עברית Ivrit LaDorot HaBa'im), una iniciativa comunitaria de formación de nuevos docentes de hebreo como segunda lengua, desarrollada con el acompañamiento académico de la Universidad Hebraica.
ALÉ propone una manera diferente de acercarnos a quienes quieren iniciar este camino. No se trata solamente de encontrar personas que ya sepan enseñar, sino de identificar potencial, formar y acompañar. Durante dos años, los participantes combinan formación académica y experiencia dentro de la escuela, acompañados por profesionales que los ayudan a observar, practicar, recibir retroalimentación y reflexionar sobre su propia práctica. Porque formar un docente de hebreo implica algo más que desarrollar habilidades lingüísticas y pedagógicas. Implica ayudarle a descubrir el significado de su profesión. Un moré de hebreo puede ser mucho más que quien enseña palabras, estructuras o conversaciones: puede ser quien despierte curiosidad por una cultura, acerque a un estudiante a sus raíces y contribuya a que el idioma siga vivo.
Por eso, ALÉ busca formar profesionales que comprendan su tarea como una misión y un legado: personas capaces de enseñar un idioma que nos une y, a través de él, transmitir identidad, cultura y pertenencia, mientras ayudan a construir el vínculo de las nuevas generaciones con su legado.
Lo que comenzó como una necesidad expresada en una mesa de trabajo hoy ya tiene forma concreta: un modelo de formación, un proceso de selección, acompañamiento académico, mentoría y escuelas que han decidido ser parte de esta construcción. Y quizá ahí está uno de los mayores valores de ALÉ: nació de una necesidad común y se está construyendo de manera colectiva. Formar nuevos docentes de hebreo es, en última instancia, invertir en el futuro de nuestras escuelas y en la posibilidad de que las próximas generaciones encuentren en el hebreo mucho más que una materia escolar: una lengua viva y una puerta de entrada a su identidad, su pueblo y su vínculo con Israel.