“Let’s Do Something”: una iniciativa juvenil que dejó huella en nuestra comunidad

Por: Flor Slesinger, Subdirectora de Educación No Formal Judeo - Sionista, Colegio Hebreo Tarbut.

Todo comenzó en Budapest. Un grupo de alumnos de 4.o y 5.o de bachillerato del Colegio Hebreo Tarbut participó en el Congreso Sionista Mundial de Jóvenes, un espacio que reúne a jóvenes líderes judíos de distintas partes del mundo para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el pueblo judío y el Estado de Israel. Como parte de su participación, los estudiantes recibieron una misión clara: diseñar e implementar un proyecto que generara un impacto real en su comunidad al regresar a casa.

Los alumnos Alex Popper, Fernando Salamonovitz, Eitan Kan, David Masri, Andrea Sacal, Eitan Schwarcz, Sofia Silberstein y Mark Neumann asumieron este reto con entusiasmo y compromiso. Tras meses de trabajo, reuniones, planeación y búsqueda de apoyos, nació una iniciativa ambiciosa: traer a México a los creadores de contenido de Let’s Do Something, un grupo de jóvenes israelíes reconocido por su activismo, liderazgo y capacidad para conectar con las nuevas generaciones a través de las redes sociales y el diálogo abierto.

Lo que comenzó como una idea entre estudiantes pronto se convirtió en una realidad que alcanzó a cientos de personas. Durante su visita a México, los integrantes de Let’s Do Something participaron en conferencias, encuentros y espacios de diálogo con alumnos de preparatoria, exalumnos, universitarios, educadores y miembros de la comunidad. El proyecto también tuvo una importante presencia en el Centro Deportivo Israelita, donde numerosos socios se acercaron para escuchar sus historias, intercambiar ideas y reflexionar sobre temas relacionados con la identidad judía, el sionismo, el liderazgo juvenil y los retos que enfrenta Israel en la actualidad.

Sin embargo, el impacto más profundo no estuvo únicamente en las conferencias o en el número de asistentes. Lo más significativo fue el vínculo que se generó entre los visitantes y los jóvenes mexicanos. Los alumnos tuvieron la oportunidad de convivir de manera cercana con los integrantes de Let’s Do Something, escuchar sus experiencias personales y aprender de primera mano sobre liderazgo, activismo y compromiso comunitario. Estas conversaciones permitieron que muchos jóvenes descubrieran nuevas formas de involucrarse y de expresar su conexión con Israel y con el pueblo judío.

Para los estudiantes organizadores, el proyecto representó una experiencia transformadora. Aprendieron a trabajar en equipo, gestionar recursos, coordinar logística, enfrentar desafíos y asumir responsabilidades reales. También comprendieron que el liderazgo no consiste únicamente en tener ideas, sino en convertirlas en acciones capaces de generar cambios positivos en la comunidad. Al concluir el proyecto, una reflexión fue compartida por muchos de los participantes: cuando los jóvenes reciben confianza, herramientas y oportunidades, son capaces de construir iniciativas con un impacto extraordinario. La visita de Let’s Do Something dejó aprendizajes, nuevas amistades e inspiración para continuar fortaleciendo el liderazgo juvenil y el vínculo con Israel.

“Para mí este proyecto significó reforzar mi identidad y generar en mí un compromiso de luchar contra el antisemitismo y ser líder en mi comunidad”. — Fernando Salamonovitz.

“Para mí este proyecto me enseñó muchísimas cosas, sobre todo sobre la vida fuera de mi burbuja. Me ayudó a concientizar lo privilegiada que soy por vivir en un país casi libre de antisemitismo, donde puedo expresar mi judaísmo con orgullo y sin miedo a ser criticada”. — Andrea Sacal.

“Para mí este proyecto me enseñó a no tener que esconder mi identidad. Me enseñó cómo defender mis valores, investigar y mostrar la realidad a otras personas”. — Mark Neumann.

“Yo aprendí mucho con estas pláticas y eventos sobre cómo responder a alguien que haga un comentario antisemita y cómo actuar ante esas situaciones”. — Eitan Kan.

“A mí me ayudó mucho a saber cómo reaccionar en diferentes situaciones y cómo lograr tener conversaciones en vez de peleas. Me inspiró a no tener miedo de mostrar mi identidad y a buscar un cambio en el mundo”. — Alex Popper.

“Este proyecto me inspiró a investigar mucho más a fondo sobre temas que me involucran, y a no solo entender mi lado de la historia, sino a profundizar en ambas narrativas. Me llevo una gran seguridad, orgullo de ser judío y ambición por comprender mucho más a la gente que me rodea”. — Eitan Schwartz.

La realización de este proyecto no habría sido posible sin el valioso apoyo de KKL, Bitui y el Consejo Sionista de México, instituciones que creyeron en la iniciativa de nuestros alumnos y contribuyeron a hacer realidad esta experiencia. Su respaldo permitió que este proyecto trascendiera una idea y se convirtiera en una oportunidad de aprendizaje, reflexión e inspiración para cientos de jóvenes y miembros de nuestra comunidad. Agradecemos profundamente su compromiso con la educación, el liderazgo juvenil y el fortalecimiento del vínculo entre las nuevas generaciones e Israel. Más que un evento, este proyecto fue una muestra de cómo una idea nacida en un congreso internacional puede transformarse en una experiencia significativa para toda una comunidad. Y, sobre todo, demostró que los jóvenes no son únicamente el futuro de nuestra comunidad: son también su presente.

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