Momentum

Por: Sharon Medrez, Coordinadora y Morá de hebreo, Colegio Hebreo Tarbut

El pasado mes de diciembre tuve la oportunidad de participar en el programa Momentum para educadores en Israel, una experiencia que resultó profundamente transformadora tanto en lo personal como en lo profesional. Viajé junto a un grupo de cinco morot provenientes de México, cada una de nosotras de una escuela distinta, y nos integramos a una delegación más amplia de educadores y directivos escolares de Estados Unidos y Canadá. A pesar de nuestras diferentes realidades educativas, nos unía un propósito común: fortalecernos como educadoras judías y adquirir herramientas para enfrentar los nuevos desafíos que viven hoy las escuelas judías en la Diáspora.

Momentum ofrece un programa intensivo de una semana que combina actividades, aprendizaje, talleres y recorridos por Israel. Su objetivo es que los participantes regresen con una identidad judía fortalecida, una mayor conexión con su mundo interior y la capacidad de encarnar los valores que enseñan. Desde el primer momento fue claro que no se trataba de un viaje turístico ni simbólico, sino de una experiencia educativa profunda, cuidadosamente diseñada.

El programa se distinguió por su alto nivel académico y humano. Los materiales, la organización diaria y el equilibrio entre teoría y práctica reflejaron una comprensión profunda del rol del educador. Los facilitadores, conferencistas y guías no solo demostraron gran experiencia y conocimiento, sino que también ofrecieron herramientas prácticas y aplicables para el trabajo cotidiano en las aulas y comunidades escolares. A lo largo de la semana, participamos en espacios de aprendizaje en Tel Aviv y Jerusalén, dialogamos con profesionales y visitamos lugares directamente afectados, como el Kibutz Kfar Aza y el sitio del Festival Nova.

Uno de los ejes centrales del viaje fue escuchar testimonios directos sobre los acontecimientos del 7 de octubre y conocer el impacto que los ataques de Hamás han tenido en la sociedad israelí. Estas experiencias permitieron comprender el contexto en el que hoy se construye la identidad judía a nivel global, en un escenario marcado por el aumento del antisemitismo desde esa fecha. Ante esta realidad, el programa fue un espacio profesional de formación, orientado a brindar herramientas educativas para enfrentar la ansiedad colectiva, las fracturas identitarias y el antisemitismo, fortaleciendo al mismo tiempo la conexión con el judaísmo y con Israel.

Regresé de Israel profundamente transformada. No con respuestas simples, sino con una mayor claridad, una responsabilidad más consciente y una renovada fortaleza como educadora judía. La experiencia Momentum reafirmó en mí la convicción de que educar en judaísmo hoy implica mucho más que transmitir contenidos: significa acompañar a nuestros alumnos en la construcción de su identidad, su sentido de pertenencia y su resiliencia, en un mundo cada vez más complejo y desafiante.

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