Taller de inducción para docentes de nuevo ingreso a colegios de la red.
Por: Sara Galico, Directora General de Vaad Hajinuj México.
Cada año, nuestros colegios reciben a nuevos docentes que se integran por primera vez a una institución de la red. Para muchos de ellos, este también es su primer acercamiento a un colegio judío y, en algunos casos, incluso su primer contacto con la comunidad judía de México. A partir de esta realidad nació el Taller de Inducción para Docentes de Nuevo Ingreso del Vaad Hajinuj. La idea fue crear un espacio que pudiera ser común para todos los colegios de la red y que ayudara a los nuevos maestros a conocer, desde una perspectiva cercana y accesible, la comunidad a la que ahora forman parte.
El taller tiene una duración de tres horas y está pensado como un primer acercamiento: no pretende convertir a los docentes en expertos en judaísmo ni en la historia de nuestra comunidad, sino darles las herramientas básicas para comprender mejor el contexto en el que trabajan, despertar su curiosidad y abrir un espacio para todas aquellas preguntas que naturalmente surgen al incorporarse por primera vez a un colegio judío.
La primera parte del taller consiste en un recorrido de aproximadamente 90 minutos por el Centro de Estudios Multisensorial (CEM) de la Comunidad Sefaradí. Comenzar ahí no es casual. El recorrido busca, antes que nada, sensibilizar y acercar a los docentes al tema del Holocausto, pero también permitirles entender que la historia del pueblo judío está marcada por distintas migraciones, desplazamientos y procesos de reconstrucción de comunidades a lo largo del tiempo.
El museo ofrece un primer acercamiento vivencial a esta historia. A partir de lo que observan y escuchan durante el recorrido, los docentes comienzan a conocer algunas de las experiencias que han marcado profundamente la historia y la identidad judía.
Esta primera parte genera, además, un punto de partida muy especial. Después del recorrido por el museo, los docentes participan en una plática en la que se reconstruye la historia de la comunidad judía de México y de sus escuelas. A lo largo de la charla se explica, de manera sencilla y accesible, cómo llegaron las distintas comunidades judías a México, cómo se fueron estableciendo y organizando, y cómo, a partir de estas migraciones, se construyó la comunidad que conocemos hoy.
También se aborda la creación del sistema de escuelas judías en México y la evolución de las distintas instituciones que hoy forman parte de nuestra red. Los docentes conocen brevemente las diferentes escuelas y comunidades, entendiendo que, aunque cada colegio tiene su propia identidad y características, todos forman parte de una historia comunitaria mucho más amplia. Creo que uno de los aspectos más valiosos del taller es que es, sobre todo, un espacio abierto al diálogo. Los docentes tienen la libertad de preguntar todo aquello que les genera curiosidad o que necesitan entender mejor. Y las preguntas suelen ser tan diversas como interesantes: desde qué es una mezuzá, qué pueden o deben comer en la cafetería de la escuela, o qué significa que un colegio sea judío, hasta preguntas mucho más profundas relacionadas con el Holocausto, y la relación de la comunidad judía mexicana con el Estado de Israel.
Lejos de considerar estas preguntas como algo que los docentes deberían saber de antemano, el taller parte justamente de lo contrario: entendemos que muchos están llegando por primera vez y que preguntar es una parte fundamental del proceso de acercamiento.
En este sentido, el taller se ha convertido en mucho más que una inducción. Es una oportunidad para que los nuevos docentes conozcan una comunidad que quizá hasta ese momento les era ajena, comprendan mejor a sus alumnos y a las familias con las que trabajarán y, sobre todo, puedan acercarse a la vida judía desde un lugar de curiosidad, respeto y apertura. En los últimos tres años, aproximadamente 250 docentes de los colegios Or Hajayim, Olamí ORT, Mosdot Toiras Eliahu, Maguen David, Yavne, Tarbut, Yeshivá Ateret Yosef y Bet Hayladim han participado en esta experiencia.
Tres horas pueden parecer poco tiempo para contar una historia tan amplia. Sin embargo, el impacto que ha tenido el taller demuestra que a veces basta con abrir una puerta para que alguien comience a mirar una realidad desde un lugar completamente distinto. Ese es, el propósito de este proyecto: abrir esa primera puerta y ayudar a que cada docente que llega a nuestros colegios pueda entender no solamente dónde está trabajando, sino también a la comunidad que está ayudando a educar y construir.