Visita de alumnos de Tarbut Guatemala a México

Mtra. Karla Ovadía Fainsod, Coordinadora de Operaciones.

La visita comenzó mucho antes del primer encuentro formal. Desde su llegada a México, el lunes 27 de abril, la delegación de Tarbut Guatemala —integrada por ocho alumnos de entre 12 y 15 años y tres morot— llegó con la curiosidad y el entusiasmo de quienes están por descubrir otra comunidad, otras voces y nuevas formas de vivir la identidad judía. Durante varios días, los estudiantes recorrieron escuelas, espacios comunitarios y lugares emblemáticos de la Ciudad de México, en una experiencia marcada por el aprendizaje, la convivencia y la memoria.

La primera actividad fue una jornada de voluntariado junto a Yesod Haolam, que dio el tono de todo el programa: una vivencia centrada en la responsabilidad social, el compromiso comunitario y los valores compartidos que unen a las comunidades judías de la diáspora. Al día siguiente participaron en una sesión de Tikun Talks impartida por Deborah Apeloig, un espacio de reflexión y diálogo que abrió conversaciones profundas sobre identidad, resiliencia y comunidad. Más tarde, navegaron por las trajineras de Xochimilco, donde pudieron acercarse también a la riqueza cultural y tradicional de México, en un ambiente de convivencia más relajado y festivo.

El miércoles visitaron el Colegio Olamí ORT, donde compartieron actividades con alumnos de la institución. Entre dinámicas, conversaciones y trabajos en equipo, los jóvenes comenzaron a construir vínculos genuinos, intercambiando experiencias sobre sus escuelas, sus comunidades y la manera en que viven su judaísmo. Uno de los momentos más significativos del día fue la reflexión sobre la “pirámide del odio” y los distintos niveles en los que la intolerancia puede manifestarse y normalizarse en las sociedades. Después continuaron la jornada con una visita al CEM y, para cerrar el día, convivieron con madrijim de tnuot en la Comunidad Sefaradí.

La visita culminó el jueves en el Colegio Maguen David con una de las experiencias más emotivas del programa. Cada participante recibió el nombre de un niño o niña —con apellidos iguales o semejantes a los suyos— en memoria de quienes no pudieron celebrar su Bar o Bat Mitzvá durante la Shoá. El ejercicio invitó a los alumnos a detenerse, imaginar vidas interrumpidas y honrar, a través de un rezo, la memoria de esos niños. Más tarde, la delegación visitó el museo inmersivo “Shimon Peres”, donde presenciaron la experiencia “Los niños de la Shoá”. A través de testimonios e historias profundamente conmovedoras, los alumnos pudieron acercarse a las vivencias de niños durante el Holocausto desde un lugar de empatía y sensibilidad. Los espacios de reflexión que surgieron a partir de esta experiencia dejaron claro que la memoria no pertenece únicamente al pasado, sino también a la responsabilidad de transmitirla a las nuevas generaciones.

Antes de concluir su estancia, los estudiantes conocieron Kadima y finalizaron el recorrido en el CDI, compartiendo actividades con los shinshinim de Bitui, y cerrando así una visita que dejó huella tanto en quienes recibieron a la delegación como en quienes participaron de ella. Más allá de las actividades realizadas, este encuentro representó una oportunidad invaluable para fortalecer los lazos entre comunidades, construir nuevas amistades y reafirmar una identidad compartida. Fueron días de aprendizaje, memoria y conexión que recordaron, una vez más, la importancia de seguir educando desde la empatía, la historia y el sentido de comunidad.

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